Es difícil poder ver la realidad como es, pero debes verla para ser feliz. Te explico

¿Te peleas con la realidad o la puedes aceptar?
Por Becky Krinsky

Las personas cambian, crecen, maduran, se enferman… otras, hasta se van o se mueren. Las situaciones y las condiciones cambian constantemente, es importante aceptar los cambios y aprender a adaptarse. El universo, así como las personas y las relaciones, siempre están cambiando.

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El hijo que sentía la protección y el cuidado de sus padres, años después cuando ellos ya son mayores, se convierte en su cuidador.

El hermano que no hablaba y tenía miedo a sus mayores, crece y se convierte en un prestigiado profesionista, respetado hasta por sus hermanos. La mujer que fue la más bonita de su clase, subió de peso y, lejos de ser la belleza que era, es una mujer gorda y amargada. El pobre aprende a trabajar y el rico, pierde su fortuna…

Es difícil poder ver la realidad como es, sobre todo cuando lo que se percibe no es del agrado de uno o lo que llega es doloroso, incómodo y no deseado.  El proceso de adaptarse a los cambios y aceptar la nueva realidad generalmente se convierte en un reto personal que no todos tienen la capacidad de manejar efectivamente.

Las creencias equivocadas solo logran confundir a las personas:

insistiendo que la resignación y el no pelear con lo imposible, son símbolos de debilidad, cuando en realidad son acciones de fortaleza y madurez. El aceptar la realidad es el inicio de la libertad y de la paz emocional.

La aceptación es una condición que provee una vida plena, emocionalmente más sana y, sobre todo, tranquila. Se necesita valor para poder ver con claridad, para poder aprender a querer y respetar a la gente simplemente como ellos son.

Cuando se buscan múltiples explicaciones, para tratar de justificar la realidad que se quiere negar, en realidad lo único se logra es negar o evadir lo que causa dolor o incomodidad.

Es muy común, tratar de buscar métodos para aprender a perdonar a los demás, porque no son, o no actúan como “supuestamente” deberían, según las expectativas y necesidades personales. De nada sirve encontrar justificaciones racionales del pensamiento de los demás. Mejor se debería uno de enfocar en encontrar técnicas que permitan ver objetivamente lo que sucede, sin pedir explicaciones que alimenten el ego, la vanidad y la decepción.

Cuando se parte del principio que la vida y las personas son lo que son, y cada quien es lo mejor que puede ser, las relaciones interpersonales fluyen, las situaciones dejan de ser tan complicadas y la carga emocional se disuelve.

La pérdida, el dolor, el enojo, la vanidad y el ego, entre otros, son ingredientes tóxicos que impiden ver la realidad. Hay que tener valor para poder pasar estos tragos amargos y superar el malestar que causan, para poder encontrar el lado dulce de la vida.

La Receta:

“Aceptación”

Ingredientes:

  • 2 tazas de buena disposición – actitud positiva, ojo noble, gratitud
  • 1 pieza de perspectiva – reconocimiento y visión panorámica
  • 3 ramitas de conciencia – humildad, sencillez, sensibilidad y entendimiento
  • 1 manojo de valor – fortaleza para reconocer y adaptarse
  • 2 cucharadas de confianza – seguridad y esperanza personal
  • Una pizca de flexibilidad –  poder ajustarte continuamente a los cambios sin drama

Recomendación del chef:  

No se necesitan encontrar buenas razones para entender a las personas con las que nos cuesta trabajo relacionarnos, se necesita conocer las verdaderas razones y aceptarlas así como son. Recuerda que aceptar la realidad no implica que no se pueda sentir enojo o sufrimiento.

Modo de preparación (Para qué sirve la aceptación):

  1. La aceptación ofrece un nuevo inicio a una relación más sana y real. Conduce al crecimiento y, además, permite ver las cosas como son. Hace que uno se convierta en un ser más responsable, logrando ver más allá de lo que causa dolor. También concilia a la persona con la realidad para que esta pueda vivir mejor.
  2. Simplifica la realidad y promueve el cambio. Cuando se deja de pelear contra la realidad, la persona adquiere más energía positiva, que le ayuda a crear situaciones favorables que le permiten tolerar situaciones incomodas y difíciles de manejar.
  3. Mejora el autoestima y da un sabor real a la vida. La satisfacción de poder vivir en un estado de conciencia sin lucha, permite adaptarse efectivamente al mundo y ayuda a tener relaciones significativas más profundas. Esto, mejora en la percepción propia, evita las distorsiones y la culpa y favorece el tener una mejor calidad de vida.

“No fabriques una realidad que no existe, no busques razones para entender lo que no es, ni encuentres más explicaciones de las que no tienes. No niegues lo que ves, mejor aprende a vivir lo que tienes, y tendrás claridad, paz y tranquilidad”

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