Centella asiática – La planta “multiusos”


¿Qué es la centella asiática?

Centela Asiática

L&S.- Conocida también con los nombres: Gotu Kola, Antanan, Pegaga, Brahmi, la centella asiática crece en algunas áreas del Himalaya. Es una planta pequeña y anual. El cultivo de la centella asiática está listo  para su recolección (que se lleva a cabo a mano) a los tres meses de haber sido plantada  y se recolecta entera (incluidas las raíces). Esta planta originaria de  Asia es muy usada por los yoguis en su proceso de meditación, los cuales aseguran que “equilibra los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro al desarrollar el chakra de la corona (centro de energía en la parte superior de la cabeza)”.

La centella asiática es muy utilizada como hierba medicinal en la medicina ayurvédica y en la medicina tradicional china. Le medicina ayurvédica, considera a la centella asiática una de las hierbas más rejuvenecedoras. De hecho, los habitantes de la antigua Ceilán (ahora Sri Lanka) se fijaron en que los elefantes (de reconocida longevidad), masticaban las hojas de la centella asiática, por eso, otorgan a esta planta, virtudes espirituales y de longevidad.

La centella asiática es consumida en ensaladas, independientemente de su uso en la medicina.

Centella Asiática

Centella asiática – Usos y aplicaciones

En muchas fórmulas de cosméticos y anticelulíticos, leemos entre otros elementos: “centella asiática”. Es un nombre que conocemos bien aunque no sepamos realmente qué es. Pues bien, la centella asiática es un elemento vegetal natural con diversos usos, entre los cuales está el de ser un rejuvenecedor natural, y un producto muy recomendado para tratar los trastornos nerviosos, la epilepsia, la senilidad y el envejecimiento prematuro. Actúa, también, sobre las glándulas suprarrenales; se utiliza también como tonificante cerebral, y se le atribuyen cualidades de aumento de la inteligencia y de la capacidad de memoria.

Entre otras de sus aplicaciones está la de limpiar la sangre cuándo hay impurezas de la piel.

La centella asiática está relacionada con la longevidad. Con ella se combate el estrés y la depresión. Se le atribuyen cualidades para aumentar la libido. Para mejorar los reflejos, para la insuficiencia venosa de origen crónico, en quemaduras, heridas, quemaduras menores, esclerodermia, úlceras en la piel, venas varicosas, en la cicatrización de heridas, reumatismo, enfermedades de la sangre, insuficiencia cardíaca congestiva, infecciones del tracto urinario, enfermedades venéreas, hepatitis, hipertensión, aporta colágeno y elastina, por lo que mejora sensiblemente la elasticidad de la piel, estimula el crecimiento del cabello y de las  uñas, ayuda a reducir niveles de azúcar en sangre, etc. Además, la centella asiática produce efectos diuréticos, lo que la convierte en una planta muy útil para personas con hipertensión o retención de líquidos.

Alivia problemas de piel y se usa como ayudante en tratamientos de la lepra. Este hecho es avalado por la ciencia médica. La centella asiática ayuda a sobrellevar los síntomas de la enfermedad a quienes la padecen. Además, aplicando cataplasmas sobre las heridas, esta planta resulta un magnífico cicatrizante.

La centella asiática ayuda a combatir la celulitis, así como las consecuencias del sobrepeso. Ayuda a que los tejidos (una vez se haya perdido mucho  peso), retomen su estado original. Ayuda a eliminar tóxinas y líquidos localizados bajo la piel.

Hay evidencias que sugieren que la centella asiática puede tener efectos nootrópicos  (estimulantes de la memoria y potenciadores cognitivos).

Centella asiática

Utilizada por vía tópica y oral, la centella asiática, resulta muy útil en el tratamiento de úlceras leprosas, viruela, sífilis, hepatitis, cólera, disentería, sarampión, anemia, asma, bronquitis, celulitis, estreñimiento, dismenorrea, disuria, uretritis, epistaxis, epilepsia, hematemesis, hemorroides, hipertensión, ictericia, cirrosis hepática, leucorrea, nefritis, trastornos nerviosos, neuralgia, reumatismo, dolor de muelas, varices, contusiones, fracturas cerradas, esguinces, forunculosis y dermatitis. Sin embargo, sólo se ha establecido científicamente su utilidad por vía oral para tratar los síntomas que produce en el estómago el estrés y la úlcera de duodeno y por vía tópica para tratar heridas, quemaduras y ulceras y también, para prevenir la formación de cicatrices queloides e hipertróficas y para acelerar la cicatrización, particularmente en casos de trauma posquirúrgico crónico.

La centella asiática en planta fresca es cicatrizante, antiulcerosa, psiconeurótica, anticonceptiva, antioxidante, antiinflamatoria, emenagoga, angiogénica, antiprolierativa, antimicrobiana, inmunomoduladora y antimutágénica.

Efectos adversos de la centella asiática:

En dosis terapéutica la centella asiática es muy bien tolerada. Por vía oral no tiene efectos adversos, salvo los propios alimentarios, como alergias alimentarias, o intolerancia. La única advertencia de importancia, es que la centella asiática no debe ser ingerida por embarazadas debido a su acción emenagoga (que pueden estimular el flujo sanguíneo en el área de la pelvis y el útero, y en algunos casos, fomentar la menstruación) y esto podría tener riesgos de aborto.

Podría interferir con medicamentos hipoglucemiantes, o recargar el hígado si es utilizado a largo plazo.

Por vía tópica  podría causar dermatitis.

Cuándo se consume la centella asiática en grandes cantidades, puede dar lugar a dolores de cabeza, o mareos. Se recomienda evitar conducir vehículos pesados durante el tratamiento.

No está recomendada para niños.

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